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Bruxismo

El odontólogo y el bruxismo

El odontólogo juega un papel muy importante en la detección del bruxismo; no obstante, suele ser el paciente quien detecta primero este problema al referir tensión en la región de los maseteros. El tratamiento ideal se realiza a través de la férula de descarga, un aparato que solo puede ser prescrito por un odontólogo aunque puede apoyarse en un fisioterapeuta para el tratamiento de las posibles contracturas derivadas de la hiperactividad muscular.

Nuestros odontólogos podrán diagnosticar el bruxismo y ofrecerle el correspondiente tratamiento más adecuado.

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Bruxismo

Aunque la Biblia ya hace referencias al “apretar y rechinar de dientes”, fue a comienzos del pasado siglo XX cuando el bruxismo comenzó a ser objeto de estudio y de diversas publicaciones científicas.

Existen numerosas definiciones de bruxismo. La Academia Americana de Dolor Orofacial (AAOP) define el bruxismo como una actividad parafuncional diurna o nocturna que incluye apretar, juntar, golpear o rechinar los dientes. La Asociación Americana de Desordenes del Sueño (ASDA) lo define como un movimiento estereotipado caracterizado por el rechinado o apretado de los dientes durante el sueño. Así, el bruxismo puede considerarse un hábito oromotor parafuncional inconsciente, involuntario, con una elevada prevalencia en la población general, caracterizado por contracciones rítmicas y periódicas de la musculatura masticatoria, así como por el apretamiento y/o frotamiento de los dientes. En 2013, un grupo de expertos en bruxismo propuso una definición de consenso internacional, pendiente de validación, que establece como bruxismo a la “actividad muscular masticatoria repetitiva que incluye el apretamiento o rechinamiento de los dientes y/o el apretamiento de los músculos mandibulares sin contacto dentario“.

bruxismo

Se establecieron asimismo dos manifestaciones circadianas distintas que lo dividen en bruxismo del sueño o de vigilia. Se diferencia por otra parte entre bruxismo primario, no vinculado a causas médicas, y secundario, derivado de enfermedades neurológicas y psiquiátricas.

En su diagnóstico clínico se tienen en cuenta tres criterios que se refieren a su existencia posible en relación con lo que dice el paciente, probable cuando clínicamente existe desgaste dentario, hipertrofia de los músculos de la masticación, fracturas dentales o retracción en las encías, y bruxismo confirmado que requiere una polisomnografía en una unidad del sueño que registre la actividad muscular, grabe el ruido derivado del frotar de dientes y se filme un vídeo en el que se puedan observar estos movimientos.

Los síntomas del bruxismo más frecuentes son dolor en la musculatura masticatoria y cervical, dolor de cabeza, hipersensibilidad y dolor dentario, dolor en la articulación temporomandibular (ATM) y rechinamiento de dientes que puede ocasionar ruido. Además, se puede presentar una mala calidad del sueño y cansancio.

Los signos clínicos que observa el dentista son fracturas y fisuras en los dientes y prótesis, traumatismos por mordisqueo de tejidos en el interior de las mejillas, hipertrofia de los músculos maseteros, indentaciones linguales, recesiones gingivales, torus mandibulares y maxilares y desgaste dentario, uno de los signos más importantes derivado del frotamiento de diente contra diente (atrición).

No es fácil establecer la prevalencia del bruxismo en la población general debido a las amplias variaciones en los métodos diagnósticos aplicados, tipos de bruxismo considerado y diferencias entre las muestras examinadas en los estudios científicos publicados, además de que la mayoría de los casos no produce síntomas ni manifestaciones clínicas. Aunque los datos epidemiológicos muestran una gran variabilidad, se considera que el bruxismo de vigilia podría afectar a entre un 22 % y un 31 % de la población general y a un 8,7 % de la población pediátrica, con un leve predominio en las mujeres. En el caso del bruxismo del sueño, afectaría a aproximadamente un 8,2 % de la población. Esta condición puede llegar a afectar a entre un 14 % y un 20 % de los niños con menos de 11 años y en el caso de los adultos jóvenes (18-30 años) al 13 %. El bruxismo disminuye con la edad y a partir de los 65 años, el porcentaje se reduce significativamente hasta alcanzar a sólo el 3% de los mayores. Y en el caso del bruxismo del sueño no hay diferencia entre sexos.

bruxismo

El bruxismo se puede clasificar atendiendo a diversas circunstancias:

Según la manera de rechinar los dientes. Se pueden distinguir el bruxismo céntrico y el excéntrico. El céntrico (apretamiento) daña el cuello de los dientes provocando generalmente abfracciones cervicales, siendo los premolares las piezas más comúnmente dañadas por su posición en la mandíbula. Se suele acompañar de cefaleas tipo tensional. El excéntrico (frotamiento) daña el borde incisal y oclusal de los dientes, generando atriciones en distinto grado; los movimientos excursivos de la mandíbula siguen un patrón definido que se relaciona con el desgaste en las piezas (al momento de deslizar los dientes, los desgastes son coincidentes), afecta mayormente a incisivos. Ambos tipos de bruxismo pueden ser simultáneos en un mismo paciente y los signos en las piezas dentales pueden estar o no presentes según la intensidad y duración de los episodios. Además, suelen confundirse con otras lesiones no cariosas provocadas, por ejemplo, por un cepillado traumático.

Según el momento de su presentación. El bruxismo del sueño (antes llamado bruxismo nocturno) ocurre durante el sueño. Generalmente, el paciente bruxómano onírico no es consciente del problema, y los datos de esta parasomnia proceden de los compañeros de cama o habitación alarmados por el ruido de los dientes, y también de los dentistas que observan la destrucción del esmalte y la dentina. En un ciclo de sueño de 8 horas, los episodios bruxómanos bordean los 17 y 38 minutos en promedio por noche. El bruxismo de vigilia (antes bruxismo diurno) ocurre durante la vigilia, generalmente de manera inconsciente asociada a periodos de estrés laboral.

Según el grado de afectación. Se clasifican en grado I (hábito incipiente) cuando La presentación no es agresiva, su reproducción es por un corto periodo de tiempo y a veces de manera ocasional, aunque puede ser inconsciente para el paciente. Es reversible ya que aparece y se desvanece por sí solo, puede desaparecer cuando el sujeto lo hace consciente, puede estar condicionado a factores locales dentro de la boca, que al ser detectados y eliminados con prontitud permiten la prevención y eliminación del mismo. La ansiedad puede estar ausente en el paciente. En el grado II (hábito establecido) la ansiedad ya se encuentra presente y la reproducción está condicionada por los factores facilitadores, la presentación es inconsciente para el paciente y desaparece cuando el sujeto lo vuelve consciente. En esta etapa pueden encontrarse presentes lesiones en las estructuras dentofaciales por lo que se requiere de un tratamiento integral para asegurar su eliminación. El hábito grado II puede ser reversible y si no es tratado puede convertirse en un hábito grado III. Así, en el grado III (hábito poderoso) la reproducción es constante tanto dentro del entorno familiar como social. La presentación se encuentra fortalecida y bien establecida, es excesiva e irresistible para el sujeto que la padece aun siendo consciente. Las lesiones en las estructuras dentofaciales son de considerable magnitud y en algunos casos las lesiones son permanentes. El hábito poderoso es de difícil manejo y los resultados del tratamiento son insatisfactorios, por lo que se requiere de mayor atención y dedicación en el desarrollo de técnicas por parte del dentista que las implementa.

Diagnóstico y tratamiento

Si el diagnóstico se efectúa durante un examen dental y las lesiones son mínimas o imperceptibles no está indicado ningún tratamiento local, siendo suficiente la atención a los trastornos de ansiedad. Aunque existe sintomatología y evidencias clínicas para orientar un diagnóstico de bruxismo posible y/o probable, el diagnóstico de confirmación requiere la práctica de la polisomnografía.

El bruxismo es inconsciente hasta que se hace del conocimiento del paciente, el primero en detectarlo es el dentista al observar el desgaste exagerado de los dientes (facetas) en áreas funcionales y desgaste moderado en áreas no funcionales, ensanchamiento de las zonas oclusales y reducción de la dimensión vertical de la cara, en ocasiones son los familiares quienes ponen en alerta al paciente pues de silencioso se vuelve sonoro y molesto. Al principio el paciente «juega» con el contacto dentario sin fuerza ni contracción, sin embargo bajo un estado de tensión emocional se produce una mayor presión sobrepasando el umbral de los receptores periodontales a la presión y el paciente ya no está consciente y los músculos ya no se relajan. Es difícil obtener un diagnóstico sin el interrogatorio testimonial si el paciente desconoce el problema por lo que se pide ayuda de los familiares para verificar la situación, se les pide que durante el sueño profundo del paciente intenten abrir la boca tomándolo con los dedos índice y pulgar por la barbilla intentando separar los dientes, en estado normal de reposo se abrirá la boca satisfactoriamente, en el caso contrario, un estado de tensión, se tornará difícil separar los mismos.

El tratamiento está relacionado con el riesgo de lesión dentaria y su posible afección muscular. En los casos más graves, es necesaria la colocación de una protección dental de resina o plástico, conocida como férula de descarga, para impedir la lesión permanente de los dientes. Además la férula de descarga, desde sus primeros días de su uso, elimina el dolor de mandíbula, de cabeza o de oídos, así como otras molestias que puedan haber aparecido debidas al desgaste de la musculatura de la mandíbula e incluso sin el uso de la férula se pueden llegar a tener mareos debido a la gran presión ejercida sobre la mandíbula.

Férula bruxismo

Las férulas oclusales son férulas de descarga colocadas en la boca del paciente. La férula o guarda oclusal trata el síntoma y no la causa. Es el tratamiento por tradición y más comúnmente implementado por los odontólogos generales. El paciente la utiliza de día (diurno), de noche (nocturno) o todo el día en los casos de bruxismo intenso. Puede ser confeccionada de acrílico o de un material más liviano como la silicona. Como se ha expuesto, las férulas o guardas oclusales no eliminan el bruxismo, su función en el tratamiento es de evitar el contacto brusco entre las estructuras dentales, desprogramar la articulación temporomandibular para un ajuste de la oclusión acompañado de una posterior programación propioceptiva, reducir la afección de los músculos masticatorios (míorelajante) y otras querencias.

En algunas personas, la relajación y la modificación de comportamientos diurnos son suficientes para reducir el bruxismo del sueño. Se suele implementar la relajación de la musculatura corporal como alternativa viable para la reducción y eliminación de los estados de nerviosismo, estrés y ansiedad.