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Salud bucodental

Salud bucodental

El cuidado diario de nuestra boca es algo esencial para mantener nuestra salud oral y del resto de nuestro organismo. Dentro de los problemas producidos por las bacterias en la cavidad oral, hay dos de suma importancia: la caries y la enfermedad periodontal.

La caries es una enfermedad de origen multifactorial en la que se produce la destrucción del tejido dentario. Ella es la responsable de crear cavidades en los dientes que, cuando llegan al nervio producen un dolor intenso.

La enfermedad periodontal es un problema que afecta a las encías y al hueso que sujeta los dientes. Se caracteriza por el sangrado de las encías, destrucción del hueso, halitosis y aflojamiento de los dientes. Con el tiempo éstos presentan tal movilidad que pueden terminar cayéndose.

cepillado diario

Para evitar estos problemas, es importante tener una rutina y seguir siempre los mismos pasos para no olvidarnos de nada:

  1. Cepillado dental: es imprescindible realizar un cepillado correcto, 3 veces al día, para eliminar la placa bacteriana que se deposita en nuestra boca. Ella es la responsable de la enfermedad periodontal y las caries, por lo que es necesario deshacerse de la misma. Conviene utilizar cepillos suaves o medios para no dañar las encías y que tengan un cabezal pequeño para llegar mejor a las zonas de difícil acceso (por detrás de las últimas muelas). En un buen cepillado es necesario realizar un movimiento circular (rotacional) con la mano al mismo tiempo que se avanza hacia los dientes contiguos o de arriba hacia abajo, pero nunca de forma horizontal. Hay que fijarse que se estén cepillando todas las regiones de la boca (por dentro, por fuera y  por la parte con la que masticamos) para eliminar los microorganismos que se adhieren a dientes y encías.
    Con el cepillado dental solo conseguimos limpiar un 60% de nuestra boca, aproximadamente, dado que el cepillo no llega a limpiar entre diente y diente.
  2. Higiene interdental:
    • Sedas dentales: su objetivo es eliminar los restos de comida y placa bacteriana que se acumulan entre diente y diente. La forma de utilizarla es sencilla: introduciremos la hebra entre dos dientes haciendo un movimiento de sierra, para evitar que la fuerza con la que entra dañe la encía. Nos pegaremos a la superficie de uno de los dientes y sacaremos la hebra por donde la hemos metido. Luego, volveremos a introducir la hebra por el mismo sitio y la sacaremos, apoyándonos en la superficie del diente que hemos dejado sin limpiar. Repetiremos esta operación con todos los dientes.
    • Cepillos interproximales: son unos pequeños cepillos en forma de limpia – biberones que, al igual que las sedas dentales sirve para limpiar entre dientes. Son más sencillos de utilizar; sin embargo, en huecos muy estrechos, es complicado que entren sin hacer rozaduras.
    • Irrigadores: los irrigadores o “duchas” dentales son unos dispositivos que expulsan agua (o enjuague) a presión. Ayudan a eliminar de la boca los restos de comida. Su uso es recomendable siempre que se tengan implantes u otro tipo de prótesis fija, como complemento a las técnicas anteriores.
  3. Higiene específica de puentes sobre dientes y sobre implantes:
    • Sedas dentales específicas para ortodoncia y puentes: estos hilos vienen en hebras precortadas que constan de 3 partes. La primera parte es rígida para facilitarnos su uso, la segunda es un segmento esponjoso para limpiar bien bajo el puente y la última es hilo dental convencional. El modo de emplear estas sedas consiste en enhebrar el segmento más rígido por debajo del puente (entre el puente y la encía) para, con el segmento esponjoso, arrastrar las bacterias y restos de alimentos que se queden almacenadas en esas regiones a las que es imposible acceder con el cepillo de dientes.
    • Cepillos interproximales.
    • Irrigadores.
  4. Revisiones y mantenimientos periódicos: aunque en casa se lleve un estricto control de toda la limpieza de la boca, es conveniente que, al menos, una vez al año se acuda al dentista para hacer una revisión y valorar el estado de los implantes, así como del resto de dientes y tejidos de la boca, y la necesidad de realizar una limpieza de los mismos.